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Dime qué te molesta y te diré qué tienes que cambiar.

Solemos pensar que son los demás los que nos causan emociones negativas, como el enojo, el odio, la frustración, el dolor... Pero la realidad es que muchas veces nadie nos hace daño, somos  nosotros mismos los que nos hacemos daño.

Cuando algo te molesta, es que hay algo interior que mejorar. Reflexiona cuando sientas un malestar que pienses que otro te lo ha producido. Indaga en tu opinión sobre lo que te han dicho, probablemente veas lo crítico que eres contigo mismo.

Acéptate tal cual eres, sé consciente tanto de lo bueno como de lo malo.

Muchas personas, creen que centrándose en sus virtudes y olvidándose de los defectos, mejorarán su autoestima. Eso en realidad es evitación de lo negativo. Lo que se evita y no se reflexiona y acepta, quedará por dentro escondido, pero cualquier día alguien nos puede atacar ahí, en el punto débil no aceptado.

Está bien que potenciemos nuestra parte buena y dejemos de lado la parte menos buena, pero dejar de lado no significa olvidarla y enterrarla. La parte negativa que todos tenemos debe ser aceptada o tendrás debilidad emocional.

Es mejor dejarla a un lado, pero aceptada, de manera que nos digan lo que nos digan, no hará daño porque tendremos una opinión tan bien formada de todo nuestro ser que prevalecerá sobre la de los demás.

La aceptación personal en todos sus ámbitos es de vital importancia para la paz interior. Casi todos los problemas emocionales y de autoestima son causados por falta de aceptación propia.

Todos tenemos nuestras virtudes y defectos.

Una creencia errónea es la de pensar que todo debe ser virtud. Todos tenemos virtudes y defectos, nadie se escapa. Somos humanos imperfectos, pero cada cual enseña la faceta que más le gusta.

Si aprendes a aceptar eso, no te castigarás por tus defectos. Acéptalos como partes que todos tenemos y disfruta de lo positivo de ti.

La próxima vez que alguien te produzca malestar, acuérdate que las emociones negativas nos las producimos nosotros mismos con nuestros pensamientos y reflexiona, cuando algo te molesta, es que hay algo que cambiar o aceptar.



ASÍ QUE CONFÍA EN TI, EN LA VIDA, EN LA SUERTE, EN TUS CAPACIDADES. QUIÉRETE, Y SOBRETODO, ACÉPTATE CON TUS COSAS BUENAS Y MALAS.



La princesa, por Jorge Bucay




Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue. Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven.Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días. La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:

 - Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él. Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo: 

 - Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más? 

 Y el hijo contestó:

 - ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi, Amor, ¿verdad madre? 

 Cuando estás en una relación, y te das cuenta de que pudiendo evitarte una mínima parte de sufrimiento, el otro no lo hace es, porque todo se ha terminado.